Agrupación Portapasos Promesas Stma. Virgen Dolorosa Agrupación Portapasos Promesas Stma. Virgen Dolorosa Agrupación Portapasos Promesas Stma. Virgen Dolorosa Agrupación Portapasos Promesas Stma. Virgen Dolorosa

EL ENCUENTRO... DESDE SUS COMIENZOS HASTA LA ACTUALIDAD


La primera noticia que tenemos de una procesión de la calle de la Amargura data de 1616, en el que pasaban las procesiones del Jueves y Viernes Santo por la calle Nueva, dentro del barrio de la Gomera. El culto al Nazareno en nuestra ciudad era más antiguo, apareciendo ya en el siglo XVI en rogativa, con culto en la Iglesia Mayor. Con lo de la procesión que se celebra el Jueves Santo, hay que aclarar que efectivamente era así en su origen, punto que nos es confirmado por Vargas Ponce (1760-1821) cuando nos describe los desfiles marrajos: “La procesión, que antiguamente salía el Jueves Santo de madrugada, se trasladó para mayor descanso de los procesionistas al día siguiente y sale, desde hace muchos años, a las tres de la madrugada del Viernes Santo de la iglesia de Santo Domingo”.

Desde el origen de la Cofradía Marraja, datada según documento de compra de la capilla del Convento de San Isidoro de la Orden de Santo Domingo, de 29 de septiembre de 1642, y por lo tanto la más antigua actualmente en funcionamiento en Cartagena, se viene realizando la procesión del Encuentro. En 1663, el Ilustrísimo Señor don Juan Bravo de la Asperilla, Obispo de Cartagena, aprobó y dio licencia para que ejerciese sus funciones a la Hermandad; una de ellas, la de sacar el viernes santo de madrugada a Jesús en procesión y hacer el Paso de la Amargura y a la tarde el paso del Desclavamiento y el Santo Entierro. Se gastaban en las dos procesiones hasta unos 150 doblones.

En la procesión de la mañana, en su origen, entraban sus tronos en el Convento de San Francisco, ubicado en la plaza que actualmente lleva su nombre, y en nuestra querida Catedral Antigua. Se detenían ante el Convento de Las Monjas de la Pura y Limpia Concepción de María y San Jorge, entre las calles de Subida a las Monjas y Príncipe de Vergara, y ante la Iglesia del Hospital de Santa Ana, por la actual calle Bodegones. El recorrido más probable sería el siguiente: Mayor, plaza de San Sebastián, Jara, plaza de los Tres Reyes, Honda, Balcones Azules, Ignacio García, Almudí (lado oeste de la plaza San Francisco), Pedro Mora, plaza de San Ginés, Cuatro Santos, Nueva o Doctor Tapia a la Catedral, entrando el Nazareno, prosiguiendo por Las Gradas, Cuesta de la Barones, Cañón, Vergara y subida a la portería del Convento de las Monjas, Plaza Mayor, Mayor a la Iglesia de Santo Domingo.

Se estima que sobre 1762 se encarga a Francisco Salzillo la imagen de San Juan, que se mantendría desfilando hasta 1936. De esta época, de finales del siglo XVIII, deberían ser los Soldados Romanos, conocidos en esa época como los Armados. El Hermano Mayor marrajo en 1770, Antonio Cervantes, solicitó al Intendente de Marina…: “(…) para las procesiones que dicha cofradía celebra en la Semana Santa, se necesitan de 76 Gorras de terciopelo negro para el adorno de la compañía de Armados que sale en ellas y son de las que se valen todos los años para dicho efecto (…)”

Como no podía ser menos, el Encuentro tenía lugar en el lugar más importante de la ciudad, la Plaza Mayor (actualmente del Ayuntamiento), en donde se encontraban la Casa Consistorial, el convento de monjas franciscanas, el Hospital de Santa Ana, la cárcel pública, la Real Aduana y el estanco de tabaco. Cartagena, que estaba en plena expansión demográfica gracias a las obras que había impulsado Carlos III en la ciudad, era un hervidero comparado con años pasados, así que, en 1761, la Cofradía Marraja solicitó al Ayuntamiento cambiar la ubicación del Encuentro, ya que la Plaza Mayor era incapaz de contener el enorme gentío proponiendo la plaza de la Merced como nuevo lugar. La respuesta del Ayuntamiento fue negativa, así que los cofrades marrajos acudieron al Gobernador Militar de la Plaza, quien, salomónicamente, autorizó que se hiciera dos veces la función del Encuentro, una en cada sitio. Poco a poco el tiempo le dio la razón a los morados y la gente se fue desplazando a la plaza de la Merced a ver el Encuentro.

En 1770, el alcalde mayor, don José Moya, recibe una carta del Intendente General de Murcia, ordenando por mandato del Conde de Aranda, que se le envíe relación de las Hermandades y Cofradías existentes en Cartagena y, por lo que respecta a los Marrajos, el vicario, don Juan Bautista Lambertó, contestó: “Situada en el convento de Santo Domingo (…). Celebra las procesiones del Viernes Santo de madrugada y tarde, y gasta en ellas unos seis mil reales, cuando las hace”. En 1772 se ofrecen a la Cofradía Marraja los calafates del Arsenal, ofreciéndose para crear el paso de la Verónica, saliendo por primera vez los pasos de las dos Marías (Cleofé y Salomé) y la Verónica al año siguiente, costeado y formado por los miembros de ese gremio. Añadiremos, que al igual que pasa con la imagen de la Virgen, que sale por la mañana como Dolorosa y por la noche como Soledad, ésta nueva talla de la Verónica hace lo propio, saliendo en la madrugada como Verónica, y por la noche como Magdalena.

Alrededor de la fecha de 1773 (pero no de antes), existe un documento explicando el ceremonial y las procesiones marrajas, que dice así, en la parte que nos toca: “Viernes por la mañana. Sale de Santo Domingo, entra por el carrerón de Medieras y hasta la Puerta de los Cuatro Santos (en la actual calle de San Miguel), entrando en la Parroquia (de Santa María de Gracia) y sale por la puerta inmediata a la Pila Bautismal siguiendo a buscar la calle Honda, la de Balcones Azules a San Francisco y sigue a la Plaza de la Merced, Duque, Cuatro Santos, Cañón y Mayor. El orden de la procesión era el siguiente: Espada en mano; Armados; La Pesquera; N. P. Jesús Nazareno con el clero, Comunidad, Palio, Hermanos con cruz y algunas hachas; Santa María Cleofé; Santa María Salomé; Santa María Magdalena. Aquí va la Verónica; San Juan; La Soledad. Ante los continuos altercados y desórdenes que se producían durante las procesiones, hubo un mandato del Obispo en 1774 para que éstas se hicieran de día y no de noche, ante lo cual las cofradías reaccionaron no sacándolas este año como señal de disconformidad.

En 1777 se traslada la Parroquia de Santa María la Vieja (Catedral) a Santa María la Nueva (Santa María de Gracia), por lo que se cambia el recorrido de la procesión de la madrugada. Es de suponer que sería de agradecer por los sufridos portapasos, pues se reducía su recorrido y, sobre todo, se eliminaban las empinadas calles. Recordemos que el suelo no sería uniforme y la luz andaría algo escasa, tanto en calles como en tronos (cuatro o seis faroles, según el tamaño de los mismos).

El ilustrado Vargas Ponce nos describe cómo eran las procesiones hacia 1783, y referente a la de la Madrugada dice: “La procesión de la madrugada la componen: Los Granaderos; 50 muchachos Espada en mano: los 100 Granaderos, cada cual con su Volante, que llaman Ángeles: siguen los Armados, empiezan los Nazarenos con el mismo orden y su caperuza de a vara exacta y su cola de 3, etc., etc., y de trecho en trecho las famosas trompetas y Jesús Nazareno, San Juan, la Verónica y otras dos imágenes y la Virgen, Nazarenos que llegan en todos a unos 400: 4 con cruces. No llevaba tropa de la plaza: sale de Santo Domingo”.

Una tradición que había entre los marrajos antes del momento del Encuentro, era que, al salir de su Capilla en la calle Mayor, se dirigían a la del Aire por Medieras, para entrar en la Iglesia de Santa María por la calle de San Miguel, desfilando por su interior y saliendo por la puerta de la calle del Aire para continuar por la plaza San Sebastián, Honda, Balcones Azules, Ignacio García a la plaza de San Francisco. La ceremonia consistía en que al entrar en la Iglesia, pasaba por delante del Altar Mayor y al llegar al de Comunión, donde se encontraba el monumento, los granaderos rendían su estandarte. Luego, al pasar el Jesús, se cantaba y rezaba la primera estación del Vía Crucis, desfilando a la puerta de la calle del Aire por la derecha mirando desde el Altar Mayor. Así fue hasta el año 1879, tras varios años sin haber procesiones en Cartagena recuperándose de la guerra cantonal, año en el que salían los hebreos en lugar de los granaderos (que no tenían uniformes del estado de deterioro en el que estaban) en las procesiones marrajas, en el que se encontraban especialmente “picados” los cofrades morados y encarnados. Como el paso para salir de la Iglesia se lo tenían que facilitar los de la Cofradía California, les llegó un aviso a los marrajos de que las puertas no se iban a abrir, como finalmente así fue, aunque la culpa no fue de nadie, entonces los marrajos, al llegar a la salida de la calle Medieras, optaron por girar a la izquierda directamente, dejando plantadas las ilusiones encarnadas de ver a los marrajos compuestos y sin llave. A través de los ojos de un periodista de “El Eco de Cartagena”, sabemos cuál era su configuración: la diana de las músicas de los hebreos y de los judíos; el trono del Nazareno, un sencillo monte sembrado de riquísima flor silvestre con cuatro faroles en sus extremos, túnica bordada en oro de alto relieve; la mujer Verónica, ostentando en sus manos el paño con las tres faces del Salvador; tras ella Santa María Cleofé y María Salomé, ambas en tronos individuales con cartelaje de antiguo estilo con flor artificial y un gran número de bombas iluminándolas; María Magdalena, con un cáliz de plata en su mano, con un trono de mayor cuerpo y elevación que los tres anteriores; San Juan, en un bonito y elegante trono; y la Virgen, magnífica, con flor blanca y morada distribuida en el cartelaje dorado, destinado a sostener multitud de bombas; además, este año estrena un manto de terciopelo, regalo de la marquesa de Escombreras, la Excelentísima señora doña Trinidad Aguirre de Rus; la cruz parroquial castrense, con manga y terno, y un piquete de Infantería de Marina cierran el cortejo, recogiéndose la Virgen a las once de la mañana en Santo Domingo.

Salen abriendo la procesión del Encuentro de 1880 las secciones de hebreos y de soldados romanos, a las cuatro y media de la madrugada, precediendo a los pasos de Jesús Nazareno, Verónica, Marías Cleofé, Salomé y Magdalena, San Juan (estenando plateado en el trono, engalanado con camelias de blanco y azul) y la Virgen. Se incorpora un nuevo grupo escultórico para la procesión de la madrugada de 1883, “La Caída”, obra del artista local Juan Miguel Cervantes. Los recursos económicos en estos años eran limitados, consiguiendo recaudar fondos suficientes para sacar las dos procesiones marrajas en 1884 pero no así al año siguiente, en que sólo salió la de la noche. Y en este año de 1885 tenemos que hacer un inciso; puede ser creencia general que la imagen del Titular Marrajo salía como ahora, en sus dos procesiones del Viernes Santo, pero no era así, sólo salía, como le corresponde según el orden de la liturgia, en la madrugada, pero este año el Jesús Nazareno salió por primera vez en la procesión del Santo Entierro por ser la única que salió. Ya en 1886 no salió ninguna procesión marraja.

Por el diario “El Eco de Cartagena” de 1927, tenemos una descripción de la procesión de la madrugada de 1887. “A las dos de la mañana abriéronse las puertas del templo de Santo Domingo apareciendo al poco cuatro soldados y un cabo de la Guardia Civil, los guiones y el tercio de granaderos. Sigue tercio y sudario de N. P. Jesús en el centro del cual doce cornetas con desgarrador acento pregonan la muerte del Divino Salvador. Esta innovación de la procesión matutina ha sido de muy buen efecto y ha merecido los mayores elogios hasta de los Californios que como impertérritos contrincantes procuran en todo encontrar motivo de censura. N. P. Jesús Nazareno con cruz a cuestas aparece en el suntuoso trono que representa el monte Calvario. Sigue el tercio de judíos poblado por multitud de criaturas que lucen magníficos trajes. El trono de la Caída que representa el paso de Jesús por la calle de la Amargura, aunque ya exhibido el año último, es de buen gusto. Prosiguen sudario y tercio de María Salomé que ha sido colocada en un trono construido en cortísimo espacio de horas. San Juan, hermosa escultura de Salzillo, radiante de luz se nos presenta en el elegante trono que viene luciendo hace unos años. La Virgen de la Soledad pone término a la procesión. El paso, de oro deslumbrador, en cayos ángulos se elevan cuatro cartelas bellísimas con 50 preciosos tulipanes cada una ofrece un conjunto admirable. La Virgen entró a la Iglesia a las ocho de la mañana”. Cuando nos habla el texto anterior sobre María Salomé, hay que especificar que se refiere a un trono con las Tres Marías (la Verónica, María de Cleofás y María Salomé), que se habían agrupado en vez de desfilar por separado. Este trono fue llamado como “Las Tres Marías en la Cima del Gólgota”. Según nos cuenta Federico Casal, cronista de la ciudad, se respetaría el trayecto de la calle Mayor a la del Aire hasta 1892. Las dificultades económicas hacen que no salgan las procesiones marrajas en 1889, aunque sí salieron el año anterior..

La lluvia fue la causante de la suspensión de la procesión de la madrugada de 1890. En la procesión del Encuentro de 1891 los capirotes estrenan nuevos trajes consistentes en túnicas moradas, con largos petos al estilo sevillano. El primer trono, llamado “de los Azotes”, representaba a Jesús y los sayones. Los penitentes de este tercio llevaban calzón corto y media negra, y vestían una especie de frac con cola; continuaba el Jesús Nazareno, los soldados romanos –que estrenaban vestuario-, tercio y trono de “La Caída”, la Magdalena con sus penitentes vestidos de color rosa, San Juan con los suyos de color azul y blanco, y la Soledad. El vil metal impide sacar las procesiones de 1893, y la lluvia la de 1894, aunque los marrajos salieron finalmente el Sábado de Gloria. Tampoco salieron en 1895 sumándose al luto nacional por el naufragio del crucero “Reina Regente”. Sale por última vez el grupo de “La Caída” en 1896, al cual se le había añadido una imagen de la Verónica en 1885, debido a las críticas que se recibieron por su escasa calidad artística, aunque aún pudo salir una vez más en el año 1900. En la procesión de la madrugada de 1898, que finalmente salió tras un periodo de incertidumbre por los hechos acaecidos en Cuba, salieron por primera vez los denominados “Exploradores”, vestidos con lujosos y galoneados toneletes, con casco alado, arco en el brazo derecho (con su carcaj a la espalda) y una canastilla con frutas y flores en el izquierdo. Al año siguiente no sale la procesión del Encuentro por la falta de recursos económicos.

Gracias a la colaboración del Ayuntamiento se puso sacar la procesión del Encuentro en el año 1900, quien dio un dinero a fondo perdido. Al año siguiente no salió la procesión de la madrugada y en 1902 se sacaron las dos procesiones marrajas, al igual que el año siguiente. La crisis económica afectó a la Cofradía California en 1904, no pudiendo sacar su procesión, lo que aprovechan los marrajos para sacarla el Miércoles Santo, con una mezcla de tronos marrajos y californios, aparte de sacar la del Santo Entierro; la procesión de la madrugada se acordó suspenderla con fecha de 25 de marzo. Al año siguiente ninguna cofradía sacó sus procesiones. Se hace constancia de los vistosos trajes de los Soldados Romanos y los dorados tronos de Jesús, la Virgen, San Juan y la Magdalena en la madrugada del Viernes Santo de 1906, un Encuentro mixto al sacarla entre las dos cofradías ya que los marrajos no podían.

Los problemas económicos obligaron a los Marrajos a suspender sus procesiones de los siguientes años, hasta nuevamente salir en 1910 (el año anterior los californios intentaron sacar la procesión del Santo Entierro, no pudiéndolo conseguir por culpa de la lluvia, consiguiéndolo el Sábado de Gloria habiendo vestido al Titular marrajo con túnica de terciopelo encarnado). La procesión del Encuentro de 1912 se desarrolló sin problemas, reinando un orden completo. Esta noticia debió de agradar a nuestros paisanos que se encontraban en Cataluña, aunque seguro que arquearon las cejas al leer que ésta procesión estaba compuesta por los pasos de la Verónica, la Magdalena, la Agonía y San Juan, según publicó el diario catalán de “La Vanguardia”. Las procesiones marrajas de 1915 fueron muy lucidas.

La procesión de la madrugada de 1917 dio comienzo su salida a las tres en punto de la mañana desde la Iglesia Parroquial Castrense de Santo Domingo, siendo su carrera por las calles de Isaac Peral, Puerta de Murcia, Jabonerías, San Roque, Carmen, Puerta de Murcia, Capitán Briones, plaza de Valarino Togores (lado oeste), calle de San Francisco, plaza de San Ginés, San Antonio el Pobre, Caballero, plaza de Risueño, Duque, Cuatro Santos, Jara, San Miguel, Aire, plaza de Prefumo al punto de salida. El orden de la procesión es el siguiente: Guiones; Granaderos; Tercio y Trono de Jesús con la Plana Mayor; Tercio de Judíos; Tercio y trono de la Verónica; Tercio y trono de San Juan; Tercio y trono de la Virgen; cerrando el desfile el Piquete de Infantería de Marina. También salió, sin novedad, la procesión del siguiente año.

En cambio, la de 1919 salió a las cuatro de la madrugada, recorriendo después de la actual plaza de San Francisco (de Valarino Togores en esa época), las calles Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, Merced (lados N. E. y S.), Duque, Cuatro Santos, Cañón y Mayor Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, Merced (lados N. E. y S.), Duque, Cuatro Santos, Cañón y Mayor. Abría la marcha la guardia municipal y ocho guardias y cabo del cuerpo de Seguridad, guiones, a continuación la Escuadra, música y tercio de Granaderos, el Tercio de Capirotes del Paso de Jesús, Tercio de Judíos, Tercio de capirotes del Paso de La Verónica, Tercio de capirotes del Paso de San Juan, Tercio de Capirotes del Paso de La Dolorosa. La imagen de este trono luce un magnífico manto confeccionado en Madrid, regalo de doña Beatriz Asensio. Detrás de la Virgen el Clero con cruz alzada; y cerrando la procesión un piquete de infantería al mando de un oficial, con banda de tambores y cornetas. La procesión se recogió a las nueve de la mañana. Discurren con total normalidad las procesiones del Encuentro de los dos años siguientes..

Se produce una alteración en el recorrido de la madrugada de 1922, no terminando la calle Cuatro Santos hasta el final, sino que salía la procesión por la calle Jara, prosiguiendo por San Miguel hasta coger la calle Aire, alargando de este modo su recorrido. La procesión la cerraba un piquete del Regimiento del 70 con Banda de cornetas y tambores. La variación en el itinerario de 1923 viene obligada por el arreglo de la calle Honda, pasando por la calle Balcones Azules. Ésta Semana Santa fue atípica para los Californios, quienes tuvieron que suspender su procesión del Miércoles Santo por la lluvia, y pidieron permiso para sacarla el Jueves Santo, que por supuesto les fue concedido, recogiéndose la Virgen California cerca de las tres de la madrugada del Viernes Santo en Santa María, dando comienzo su salida la procesión matutina de los marrajos desde Santo Domingo a las cuatro de la mañana. Cuentan las crónicas como cosa extraña en ésta procesión, que no pudo observarse el orden admirable que siempre la distinguió. A las nueve y media de la mañana entraba La Dolorosa en el templo, sin que, después de dos procesiones seguidas, hubiera necesidad de llevar en angarillas, por efecto del cansancio, a ninguno de los muchos elementos que tomaron parle en ambas. Podemos observar que el gran problema del cansancio físico que se quejan actualmente los tronos a hombros, del cansancio de algunos o muchos portapasos que llevan dos o más tronos, no es patrimonio sólo de nuestra época.

En 1924 se produce el cambio de horario coincidente con el Viernes Santo, lo que lleva a los marrajos a retrasar sus procesiones una hora, saliendo a las cuatro la de la madrugada y a las nueve de la noche la del Santo Entierro. Otra de las modificaciones consiste en el recorrido que llevará la de la mañana, cuyo itinerario se modifica en la siguiente forma: Iglesia de Santo Domingo, calle Mayor, Plaza de Prefumo, calle Honda, plaza de San Francisco (lado N), calles del Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, plaza de la Constitución (lados N. O. y S.) Duque, Cuatro Santos, Aire, Osuna y Mayor, quedando por tanto suprimidas las calles Puerta de Murcia, Sagasta, Tomás Maestre (San Roque), Carmen, Jara y San Miguel. Los cafés, cervecerías y similares fueron autorizados para que, del Jueves al Viernes Santo, permanezcan abiertos toda la noche.

La gran novedad de 1925 es la nueva imagen de la Dolorosa, obra de José Capuz, volviendo a salir la procesión a las tres de la madrugada. La Madrugada del Viernes Santo de 1926 continúa con el mismo recorrido, saliendo a las cuatro de la madrugada y recogiéndose alrededor de las 8 y media de la mañana. La principal novedad la pone el Carro Bocina abriendo la procesión, que ya salió el pasado año en la de la noche del Viernes Santo, siendo su descripción un original trofeo de cristales iluminados, montado sobre ruedas encabezando la procesión, sirviendo para facilitar el alumbrado eléctrico a la cabeza de la dilatada comitiva. El orden de la procesión era el siguiente: Carro bocina, Guiones, Tercio de Granaderos, Trono de Jesús, Tercio de Judíos, Trono de la Verónica, Trono de San Juan, Trono de La Dolorosa, Piquete de Infantería de Cartagena nº 70. La procesión de la madrugada del Viernes Santo de 1927 sale sin novedad alguna a las cuatro de la madrugada, aún con el susto en el cuerpo del temporal que recientemente hubo, destacando la prensa que se anuncia su salida por un cohete trueno, y que el trono del Jesús, aparte de ser costeado por un grupo de pescadores, también es acompañado en el cortejo por una representación de éstos.

El programa de festejos de 1928 que elabora y publica la comisión de fiestas nos dice que a la una de la madrugada del Viernes Santo será la diana y llamada por los tercios de Granaderos y Soldados Romanos de la Cofradía Marraja, anunciando la procesión de la calle de la Amargura que sale a las cuatro en punto de esa noche. Al romper la noche el sonido del cohete-trueno anunciando su salida, a las cuatro de la madrugada, recorre la procesión las calles Isaac Peral, plaza de Prefumo, Honda, plaza de San Francisco (lado N.), Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, plaza de la Merced (lados N., E. y S.), Duque, Cuatro Santos, Osuna y Mayor. Por cierto, que es en este año cuando el Jueves Santo es incorporado a los días californios, lo que dará lugar a más de un disgusto por el tema del horario. En 1929 la llamada de la Cofradía Marraja será a las dos y media de la madrugada y la salida de la procesión a las cuatro y media. Este año sería el último en que desfilaría la Verónica. Después del desfile de la procesión del Viernes Santo de madrugada, los hermanos de la Agrupación de La Soledad, acompañados de los comisarios de tercio y trono de dicha Agrupación y del Hermano Mayor honorario don Ramón Martínez, hicieron entrega a la señora encargada de la custodia de la citada Virgen en la calle de su nombre, de un magnifico ramo de flor natural del que fueron portadoras un grupo de bellas señoritas entre las que figuraba la hija del presidente de la Agrupación, la encantadora señorita Eulalia Fernández Redondo. Hizo uso de la palabra en brillantes párrafos y sentidas frases el comisario don Antonio Vicente Calera, terminándose dicho acto con la entrega de un donativo, producto de una recolecta entre la Agrupación, a la vecina más pobre del barrio, que es una viuda con tres hijos.

La procesión de la madrugada del Viernes Santo de 1930 tiene lugar a las cuatro de esa noche, tras esperar pacientemente el cese de la lluvia para sacar la procesión a la calle, lo que motivó que los penitentes del San Juan depositaran una limosna de diez céntimos ante la imagen del Nazareno, como voto que finalmente se cumplió, recogiéndose a las ocho y media de la mañana, con el recorrido habitual. La agrupación de la Soledad, finalizada la procesión de la madrugada del Viernes Santo de 1931 que discurrió sin novedad alguna, distribuye entre los vecinos pobres de la calle de la Soledad, unas bolsas conteniendo garbanzos, judías, arroz, azúcar, café, patatas, aceite, bacalao, naranjas, pan y caramelos con peso de 10 kilos 300 gramos para familia de dos a tres hijos; 13 kilos 400 gramos para familias de 3 a 4 hijos y 16 kilos 400 gramos para los de 5 y 6 hijos. El reparto lo hace la Agrupación en pleno, después de ofrecer un ramo de flores a la Virgen de la Soledad. El industrial don Juan Rodríguez Soler, hermano de dicha Agrupación realiza un donativo de carteras escolares para ser repartidas entre los niños del Barrio de Pescadores. El alcalde contribuye también al esplendor de este acto, enluciendo el altar y dando un donativo en metálico. Dicho acto se celebra a las nueve y media de la mañana asistiendo el Hermano Mayor interino don Inocencio Moreno, el Comisario General don Ramón Martínez y el infatigable Presidente, don Joaquín Fernández; acto seguido el Hermano más joven de la Agrupación, el monísimo niño Miguelito Mulero Pérez, hizo la ofrenda de un hermoso y artístico ramo de flores, ante la imagen de la Virgen de la Soledad. Don Antonio Vicente, entusiasta cofrade y componente de la Comisión de donativos, hizo uso de la palabra describiendo la grandiosidad del acto de llevar el obsequio de 30 cestas-viandas para el arreglo de unas familias, recordando también la generosidad de don Juan Rodríguez, ya nombrado anteriormente. Después se celebró el reparto de las cestas por las encantadoras señoritas Adela y Paquita Morales, Antonia Nieto, Lola e Isabel Vicente y Antoñita Fernández, ayudadas por los hermanos de la Agrupación.

La incertidumbre de la salida o no de las procesiones cartageneras se adueñó del año 1932, incluso con la votación negativa del Cabildo, pero finalmente salieron las tres procesiones (Miércoles y las dos del Viernes), adelantando su salida la de la madrugada a las tres de la mañana con el recorrido habitual, horario que se mantendría. La incierta situación política de estos años hace que, en 1933, se apruebe una ayuda de 10.000 pesetas, al considerar las procesiones como fiestas populares, prescindiendo de todo carácter religioso. La entrada de la república también produjo la supresión de los piquetes de tropa, y será la banda de Cornetas y Tambores de la Cruz Roja quien escolte a la Dolorosa este año. La lluvia hizo su aparición, impidiendo continuar su recorrido, lo que hizo que varios tronos se refugiaran en el Arco de la Caridad. También en 1934 la lluvia fue protagonista, haciendo recogerse cuando iba por la mitad de su recorrido. En esta procesión la Dolorosa estrenó un manto bordado sobre terciopelo azul. La procesión de 1935 se desarrolló con total normalidad, saliendo ahora a las cuatro de la madrugada del Viernes Santo de la iglesia de Santo Domingo la hermosa procesión llamada de la Calle de la Amargura, con el siguiente itinerario: calles Mayor, plaza de Prefumo, Honda, plaza de San Francisco (lado Norte), Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, plaza de la Merced, (lados Norte, Este y Sur), Duque, plaza de San Ginés, Cuatro Santos, Aire, Osuna y Mayor. Orden de la procesión: Guiones, Carro Bocina, Granaderos, Jesús Nazareno, Judíos, San Juan, y Dolorosa, Clero y Promesas. Cerrando la Procesión la Banda de Cornetas y tambores de la Cruz Roja. En este año se dio la circunstancia de que saldría por la madrugada la imagen fundacional del Jesús Nazareno, saliendo por la noche la nueva de Capuz. Las procesiones de 1936 se suspendieron a pesar de haberse aprobado su salida e incluso realizar la “Llamada”, debido a la difícil situación política existente (de todas formas, el Viernes Santo llovió durante todo el día…). El resultado de esta situación, tristemente, lo conocemos todos, y a nivel interno del que estamos tratando, no se escaparon de ese desastre el vestuario, utensilios e imaginería en general, todo un patrimonio amasado durante años, incluso siglos, destruido casi en su totalidad. No se volvieron a realizar procesiones en Cartagena hasta 1939, con una doble salida, la primera el Viernes Santo, organizada por marrajos y californios, llevando a la Piedad (salvada de la guerra) sobre el trono del Jesús, abriendo la marcha una escuadra de la Falange, recorriendo las calles plaza del Ayuntamiento (este cortejo partió del vestíbulo del Ayuntamiento), Mayor, plaza San Sebastián, Puerta de Murcia, Santa Florentina, Parque, Serreta, Caridad, plaza de Risueño, Duque, plaza San Ginés, Cuatro Santos, Aire, Cañón al Ayuntamiento. También llovió este Viernes Santo, pero este año no se disolvió la procesión; la otra procesión se celebró el Domingo de Resurrección día 9 de abril, saliendo portada a hombros nuestra querida Virgen de la Caridad.

Vuelve a recuperarse la procesión de la madrugada en 1940, año en que salieron varias obras de José Alfonso Rigal (Jesús Nazareno, Virgen, San Juan) de forma provisional.

La procesión de la Amargura sufre una honda transformación en 1941, dividiéndose la procesión en dos salidas desde la iglesia de Santa María de Gracia, la primera con el Jesús seguido de los Soldados Romanos, encabezando esa procesión los Granaderos, y la segunda, media hora más tarde, la Dolorosa guiada por San Juan, quien la lleva a la plaza de la Merced a encontrarse con su Hijo con los primeros rayos de luz. La hora de salida del Jesús es a las 4.45 de la mañana, recorriendo las calles del Aire, plaza de Prefumo, Puerta de Murcia, Santa Florentina, San Fernando, plaza del Sevillano, Serreta, Caridad, Beatas a plaza de la Merced (lados N, E y S); San Juan y la Virgen salen a las 5.15 de la mañana por las calles Aire, plaza de Prefumo, Honda, plaza San Francisco lado norte, Arco de la Caridad, Caridad, don Roque a plaza de la Merced. El punto de encuentro de los tronos es en la esquina de la calle del Ángel donde se canta un solemne Miserere, a cargo de la orquesta sinfónica y un nutrido coro, reorganizándose la procesión, ya unida, para seguir por Duque, Cuatro Santos, Osuna, Mayor, plaza de Prefumo a Aire. Decimos arriba que los granaderos acompañan el tercio del Jesús, y no es así, puesto que el servicio de los granaderos en esta procesión es el mismo que ejercían en la antigüedad, es decir, guardar el orden de la procesión e impedir la aglomeración del público en el momento del encuentro. Recogida esta procesión a las ocho de la mañana, la Agrupación de la Soledad, con su madrina la señora doña Caridad Carreño Martínez, viuda de Blázquez, el Hermano Mayor, el Capellán, el Arcipreste y penitentes de las demás agrupaciones se trasladan al Barrio de Pescadores donde, ante el nuevo altar de La Soledad, la madrina hace la ofrenda de un magnífico ramo de flores, restableciendo con esto otra antigua tradición truncada al haber sido destruido el altar que de antiguo había en la calle de la Soledad.

Desfila en 1943 la nueva talla de San Juan, obra de Capuz, al igual que la Dolorosa de Sánchez Lozano. En 1944 volvió a salir una imagen de la Verónica en procesión; para diferenciar el tercio de la madrugada al de la noche de la Agrupación de San Juan, este año se estrenan capas de raso encarnado en la procesión matutina (hasta este año las capas eran de color blanco en sus dos salidas). A las cinco de la madrugada de 1946 salió la primera procesión del Encuentro, integrada por guardias municipales y de la Policía Armada, Carro custodia, guiones, escuadra de música y tercio de Granaderos. Siguen los penitentes de la Cofradía de Pescadores, fundadores de la primitiva de los Marrajos. Esta procesión tiene dos pasos: Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Verónica. A las seis sale la otra procesión con San Juan Evangelista y la Virgen Dolorosa, que debía juntarse con la anterior en la plaza de la Merced a las siete de la mañana, pero una furiosa tormenta hizo que hubiera de recogerse rápidamente. En los primeros momentos se creyó que las imágenes y trajes habían sufrido daños, pero posteriormente se comprobó que estaban intactos y en buenas condiciones.

A las tres de la madrugada del Viernes Santo de 1949 salió de la iglesia de Santa María de Gracia la primera de las procesiones del encuentro de Jesús y su Madre en la calle de la Amargura; a las cuatro y media salía la segunda procesión para llegar, por distinto itinerario, a la plaza de la Merced.

Transcurren los años sin novedades relevantes, hasta llegar a 1957, año en el que los californios se retrasan en su entrada de la procesión del Silencio y los marrajos dieron salida a su pasacalles con la procesión aún en la calle, lo que dio lugar a un tumulto que hizo que el Alcalde (marrajo y presidente del San Juan, para más señas), tuviera que convocar a los representantes de ambas cofradías y miembros del clero para evitar que se repitan los hechos acaecidos, tomando el acuerdo de que la procesión california se recogería antes de la una de la madrugada del Viernes Santo y que los pasacalles marrajos comenzarían una hora después de la recogida del cortejo californio. Se aprueba un acuerdo de la Cofradía marraja en 1958, golpe de timón definitivo para el orden que debe caracterizar nuestras procesiones, de prohibir expresamente a los penitentes dar obsequios a los espectadores durante la procesión.

En 1962 se estrena el nuevo trono de la Verónica. El Viernes Santo de 1966, día 8 de abril, sale por primera vez la Dolorosa atribuida a Salzillo, la “Pequeñica”. Un año más tarde estrenó, aún incompleto, un manto bordado por Consuelo Escámez. Las procesiones de Cartagena, en el año 1968, fueron declaras de Interés Turístico. La Dolorosa estrena en este año una nueva corona.

La procesión de la madrugada de 1970 se vio deslucida, cómo no, por la lluvia, que impidió que se pudiera realizar el encuentro, pues al llegar a este punto el temporal arreció, estando todos los tercios en la plaza de la Merced. El tercio de la Verónica, que este año quedaba formado íntegramente por mujeres, sacó los hachotes de la Dolorosa por el peso de los suyos. La principal novedad del año 1972 es la modificación del lugar del Encuentro, variando su ubicación desde el centro de la plaza a hacerse en la esquina de la plaza de la Merced con la calle del Duque. En la madrugada del Viernes Santo de 1973, 20 de abril, se produjo la primera salida del Cristo de Medinaceli en las procesiones marrajas. De este modo, la composición de la procesión quedaba de la siguiente manera: primera procesión, Carro Bocina (Santo Cáliz) y Cristo de Medinaceli; segunda procesión, Jesús Nazareno y Verónica; y tercera procesión, San Juan y Dolorosa. Un nuevo trono de la Dolorosa iba a estrenarse en la procesión del Encuentro de 1976, de estructura metálica, pero en su traslado desde los Gabatos la lluvia hizo que éste se encontrara totalmente empapado, determinándose no estrenarlo por su peligrosidad y que saliera la Dolorosa en su trono habitual; este año el cortejo volvió a encontrarse con su vieja enemiga, la lluvia, que hizo su aparición una vez concluido el solemne acto principal de esta procesión, acelerando su marcha la procesión: la Dolorosa, al llegar a la calle del Aire, no pudo continuar por Cañón y se recogió precipitadamente en el templo, cortando la entrada en iglesia del tercio de la Verónica, cantándose la salve en el interior de la iglesia. La procesión de 1977 saldría sin agua, aunque durante esa madrugada y hasta el momento de salir las procesiones chispeara en algunos momentos. Por fin se pudo estrenar el nuevo trono de la Dolorosa, portado por 120 hombres que fueron el germen de la anunciada Agrupación de Portapasos de la Dolorosa en el anterior Cabildo de las Yemas. Ya al año siguiente, en 1978, portaron a la Dolorosa sus devotos ya formados oficialmente como Agrupación de Portapasos Promesas de la Santísima Virgen Dolorosa, luciendo la Dolorosa a sus pies un capote de paseo del diestro Antonio Bienvenida. En 1979 se produce un cambio de horario, saliendo la primera procesión a las cuatro y media, la segunda a las cinco y la tercera a las seis menos diez, no pasando ninguna de estas tres procesiones a su salida por la calle Mayor.

La procesión de 1980 salió con el susto en el cuerpo, debido a una llovizna con ella ya en la calle. Este año se sumó a la procesión el nuevo trono de “La Caída”, obra de Antonio García Mengual. La gran novedad de la procesión de 1981 es el trono a hombros que lleva al Titular de la Cofradía Marraja al encuentro con Su Madre. El arranque de las procesiones de 1982 no podía ser mejor, pues la protagonista del cartel de Semana Santa de ese año era nuestra “Pequeñica”. Se suma a la procesión del Encuentro las imágenes del escultor sevillano José Abascal, “El Expolio de Cristo”. El Jesús Nazareno hace su salida desde la Pescadería a hombros de sus portapasos. La talla de la Dolorosa estrenó una nueva túnica en su salida de 1983. En 1984 se modifica el horario e itinerario de la procesión, saliendo la Virgen a las cinco y media, haciéndose el Encuentro en la esquina del Palacio de Aguirre, esquina opuesta a la que se venía desarrollando en la Plaza de la Merced. Este año sale en el cortejo el paso de la “Condena de Jesús”, de Juan Abascal Fuentes. En un primer momento, el concurso del cartel anunciador de nuestra Semana Santa de 1985 había quedado desierto, eligiéndose posteriormente una foto de nuestra Dolorosa en el momento de la recogida, con una gran multitud de fieles entonando al unísono la popular salve cartagenera.

En la procesión de 1986 estrena el Cristo de Medinaceli una nueva cola bordada para su túnica. En 1990 procesiona la Dolorosa en un nuevo trono. Al año siguiente, el Cristo de Medinaceli es portado a hombros por sus Esclavos-Portapasos. También este año estrenó el Nazareno una túnica bordada sobre un dibujo alegórico del mar, que fue portado en su trono modificado habiéndosele añadido una vara más; otra túnica estrenada fue la de la Dolorosa, bordada por Encarnita Bruno sobre terciopelo granate. El Encuentro de este año volvió a celebrarse junto al Palacio de Aguirre, después del paréntesis del año anterior. En la madrugada de 1993 desfiló el tercio de la Agrupación del Jesús sin capas, sustituyendo además sus tradicionales fajines de pita por cíngulos de cordón y borlas; el trono del Titular fue vestido, íntegramente, de rosas rojas. Accidentado empezó el nuevo día del Viernes Santo de 1994, cuando coincidieron en el tiempo la salida del pasacalles de los granaderos marrajos con la recogida de la procesión del Silencio; la accidentada noche prosiguió con la rotura en las varas del trono del Nazareno, que hizo que se retrasara el Encuentro 45 minutos sobre la hora prevista, y que se planteara la posibilidad de realizar el Encuentro con el Cristo de Medinaceli si no se pudiera arreglar el trono del Nazareno; además, por dos veces, se cayó la palma de San Juan.

Se produce una variación en el recorrido de la segunda procesión del Encuentro de 1995, integrada por el Santo Cáliz, Cristo de Medinaceli, Condena de Jesús y Primera Caída, discurriendo por las calles San Miguel, Campos, plaza de San Francisco en sus lados oeste y norte, Arco de la Caridad, Caridad, Beatas a plaza de la Merced. Se estrenan en la procesión de 1998 las nuevas imágenes del paso de “La Caída, obra de Suso de Marcos.

La composición de la procesión de la madrugada en el año 2000 es la siguiente: Primera procesión, con salida desde Santa María de Gracia a las 4.55 horas, compuesta por Granaderos, Santo Cáliz, Ntro. Padre Jesús de Medinaceli, Condena de Jesús, Primera Caída y Verónica, recorriendo las calles Aire, San Miguel, Campos, plaza de San Francisco, Arco de la Caridad, Caridad, Beatas, Saura, Gloria, San _Diego a plaza de la Merced; segunda procesión, con salida desde la Lonja de Pescados a la misma hora que la primera, compuesta por los Soldados Romanos y Jesús Nazareno, discurriendo por la calle del Jesús, Pinacho, Paseo Delicias, Puente de Mompeán, avenida del Trovero Marín, plaza de Bastarreche, San Diego a plaza de la Merced; y tercera procesión, con salida desde Santa María a las 05.45 horas, con San Juan y la Dolorosa, por Aire, San Miguel, Campos, plaza de San Francisco, Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque a plaza de la Merced. El Encuentro de Jesús Nazareno y su Madre la “Pequeñica” se produce en la esquina del Palacio de Aguirre en la Plaza de la Merced a las siete y cinco minutos de la mañana, y desde allí, formando todos una sola procesión, continuando con el siguiente itinerario: Duque, San Francisco, Campos, San Miguel, Aire, Cañón, Mayor, Aire y Santa María de Gracia, donde a las 09.30 h. se despedirá a la Stma. Virgen Dolorosa cantando la popular Salve cartagenera.

A partir de la Semana Santa del año 2002, la Agrupación de los Estudiantes –Cristo de Medinaceli-, tiene su propio recorrido dentro del la procesión del Encuentro, haciendo su salida desde la Universidad Politécnica de Cartagena –antiguo Hospital de Marina, en el campus de la Muralla del Mar-. Pero este año no puso salir la procesión debido a la lluvia, siendo suspendida diez minutos antes de las tres de la madrugada del Viernes Santo. El trono de la Dolorosa se mantiene en la iglesia, mientras los demás son trasladados para dejar sitio a los tronos de la procesión de la noche, cantándose una sentida salve a pie de trono a las cuatro y media de la madrugada. Se decide que este año salga el Nazareno a hombros por la noche, siendo el momento más emotivo de la procesión del Santo Entierro cuando, al recogerse el trono de la Soledad, estaba esperándola, bajo el dintel de Santa María, la Dolorosa, cantándose la salve con las dos advocaciones presentes. Esta cancelación de la procesión de la madrugada también produjo una alteración en la tradicional salve que canta el tercio de la Dolorosa en el callejón de la Soledad, haciéndolo por la noche tras recogerse la procesión.

La nueva composición de la Procesión del Santo Encuentro, en el año 2003 ya con la salida del Cristo de Medinaceli desde la Universidad, queda de la forma siguiente:

Primera procesión, sale a las 2.50 horas de Santa María, con el itinerario: Aire, San Miguel, Campos, Pl. de San Francisco, Arco de la Caridad, Caridad, Beatas, Saura, Gloria, San Diego, Plaza de la Merced. Formación: Tercio de Granaderos. Tercio y trono del Santo Cáliz. Tercio y trono de la Condena de Jesús, de Juan Abascal. Tercio y trono de la Primera Caída, de Suso de Marcos. Tercio y trono de la Verónica y Santa Faz de Cristo, de Federico Coullaut Valera.

Segunda procesión, sale de la Lonja de Pescados a las 2.50, recorriendo Pescadería, Calle del Jesús, Pinacho, Paseo Delicias, Puente Mompeán, Avenida Trovero Marín, Pl. de Bastarreche, San Diego, Plaza de la Merced. Formación: Tercio y trono de N. P. Jesús Nazareno, de José Capuz. Tercio de Soldados Romanos.

Tercera procesión, sale a 2.55 horas desde la Universidad Politécnica, con el siguiente recorrido: Universidad, Muralla Carlos III, San Diego, Gloria, incorporándose a la 1ª procesión. Formación: Tercio y trono de N. P. Jesús de Medinaceli, de Juan González Moreno.


Cuarta procesión, sale desde Santa María a las 3.40 horas, siendo su recorrido Aire, San Miguel, Campos, Pl. de San Francisco, Arco de la Caridad, Caridad, Don Roque, Plaza de la Merced. Formación: Tercio y trono de San Juan Evangelista, de José Capuz. Tercio y trono de la Stma. Virgen Dolorosa, de Francisco Salzillo y conocida popularmente como “La Pequeñica”. El Encuentro de Jesús Nazareno y su Madre “La Pequeñica” se produce al amanecer del nuevo día, a las 5 horas, en la esquina del Palacio de Aguirre en la Plaza de la Merced, y desde allí, formando todos una sola procesión, continuando con el siguiente itinerario: Duque, San Francisco, Campos, San Miguel, Aire, Cañón, Mayor, Aire y Santa María de Gracia, donde a las 07.30 h. se despedirá a la Stma. Virgen Dolorosa cantando la popular Salve cartagenera. Comentar que el trono de la Dolorosa se tuvo que detener en la calle Arco de la Caridad debido a un cable colgando, que hacía peligrar la integridad de la imagen debido a su altura.

Se produce un cambio en el horario de la procesión del 2004, manteniéndose el mismo hasta el momento, saliendo a las 3 de la madrugada la primera y segunda, a las 3.15 la tercera y la última a las 3.40 horas, manteniéndose el horario previsto pese a la amenaza del tiempo, celebrándose con normalidad el encuentro a las 5, y a partir de este momento las gotas aumentaron formándose una llovizna. La hora de la recogida, con este nuevo horario, se produce sobre las 7.30 horas. Pasan los años sin novedad hasta que en 2007 la lluvia vuelve a aparecer aunque con aviso para que salieran las imágenes y bordados tapados con plásticos, obligando a disolver la procesión tras el breve encuentro a las 4.50, acelerado por la amenaza inminente de tornarse en una aparatosa tormenta lo que hasta ese momento era lluvia. Tras los tres cohetes de rigor, la procesión, ya disuelta como hemos dicho, continuó hasta recogerse directamente desde la calle San Miguel a Santa María, con las luces de tronos y hachotes apagadas como medida de precaución. La amenaza de esta tormenta incluso obligó a los marrajos a suspender la procesión de la noche por precaución, aunque finalmente no lloviera. Se vuelve a cambiar el horario de salida en el año 2008, saliendo la primera procesión a las 2.50, la segunda a las 3 en punto, la tercera a las 3.15 y la cuarta a las 3.20 horas, acechando de nuevo la lluvia, obligando a salir la procesión del Encuentro diez minutos más tarde y con las imágenes y los bordados tapados con plásticos. Se acorta el recorrido de vuelta, de nuevo, desviándose directamente la procesión desde la calle San Miguel a la Iglesia, recogiéndose la Dolorosa a las 6.50 horas. Por fin, en el año 2009, la procesión se desarrolla con normalidad.